Propuestas para Río+20
10/05/2012 at 00:00 Categoria:Rio+20 Sin comentarios
La gobernanza ambiental global requiere nuevas instituciones y nuevas reglas
Teresa Flores Bedregal
Las respuestas a la crisis ambiental que debería dar la Cumbre Río+20 deberían ser simples, factibles y efectivas. Los enormes desafíos ambientales de un mundo que ha cambiado sustancialmente desde 1992, deben llevarnos a apreciar el mundo desde otras perspectivas. Por ejemplo, el mundo ya no está dividido simplemente entre países desarrollados y en desarrollo, sino entre los que sobrevivirán al cambio climático y los que no. Vivimos en un mundo donde el deterioro ambiental es cada vez más extendido y donde los impactos del cambio climático están afectando de manera desproporcionada a las poblaciones más pobres del mundo, por lo que el número de pobres y hambrientos se está incrementando rápidamente.
La ciencia climática ha previsto, con acierto hasta ahora, el incremento de los desastres climáticos y una serie de impactos que están mermando la capacidad humana de satisfacer las necesidades de las presentes generaciones, lo que sin duda, será mucho peor para las futuras generaciones. Por eso ya no podemos pensar que la sostenibilidad del planeta puede lograrse, al menos fácilmente. La sostenibilidad es un proceso que se puede mantener a lo largo del tiempo porque se ajusta a las leyes de la ecología. No obstante la acumulación de gases de invernadero en la atmósfera nos inclina a pensar que cada vez será más difícil lograr la sostenibilidad y que, más bien, debemos apostar por la resilencia, que es la capacidad de resistir y sobreponernos a los impactos del cambio climático.
Por este motivo, antes de que se produzcan virulentos conflictos por tierras, agua, alimentos, y otros recursos básicos, necesitamos acordar reglas de gobernanza ambiental global, que prevengan posibles enfrentamientos entre países, comunidades y migrantes ambientales y climáticos.
Los ciudadanos del mundo necesitamos contar con instrumentos legales e instituciones que nos permitan impedir que las condiciones ambientales del planeta continúen deteriorándose rápidamente y que nos permitan defender nuestros derechos ambientales efectivamente. Con este fin hacemos las siguientes propuestas para Río+20:
1. Organización Global para el Medio Ambiente
Es necesario reforzar lo que se ha llamado el “pilar ambiental” del desarrollo sostenible, porque siempre los aspectos económicos y políticos se anteponen a los intereses ambiental.
Esta organización debería estar basada en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ya que no se necesita partir de cero. El PNUMA tiene la experiencia, los conocimientos y los expertos, pero carece de recursos económicos y la estructura institucional que le permita tener más peso e influencia en el contexto internacional.
Esta nueva organización debería reunir a las decenas de Convenciones y acuerdos Ambientales bajo un solo techo para hacerlos más efectivos, ahorrar recursos y lograr las necesarias sinergias. También deberían formar parte de esta nueva organización los más 600 cuerpos de las NNUU que trabajan en temas ambientales, porque esto genera dispersión de esfuerzos, erogaciones innecesarias, y aumenta la huella de carbono de las NNUU.
Lo que se requiere es una organización ambiental fuerte, transparente, participativa, inclusiva, comprometida, y con altos niveles de calidad, responsabilidad y ética, en la que la sociedad civil tenga una amplia participación.
Esta organización debería tener el suficiente poder y autoridad para sentar las bases de gobernanza ambiental global, controlar las áreas comunes del planeta como los mares y los polos que están sufriendo un deterioro constante, y viabilizar el cumplimiento de los convenios y acuerdos ambientales internacionales. Esta organización debería tener una arquitectura ampliamente participativa en la que los grupos principales y los grupos de interés estén ampliamente representados y tengan tanto poder de decisión como los Estados.
Hasta ahora, todos los países africanos y la Unión Europea apoyan la creación de una organización de este tipo, sin embargo, entre los que se oponen están el G77+China y los EEUU.
2. Actualizar la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo
Esta Declaración aprobada en la Cumbre de Río de 1992, aunque no vinculante, se constituyó en un gran instrumento jurídico porque estableció los lineamientos para el derecho ambiental internacional y contribuyó a la formulación de las legislaciones ambientales nacionales, sobre todo en los países en desarrollo.
Sin embargo, ahora necesitamos una nueva Declaración o una Carta de Gobernanza Ambiental, que responda a los nuevos tiempos y desafíos que confrontamos, como el dar respuestas efectivas a los impactos y las consecuencias del cambio climático. Además, es necesario convertir estos principios en normas obligatorias.
3. Aprobar la Declaración de Principios sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente. Esta Declaración fue propuesta a las NNUU ya en 1994[1], pero a pesar de los muchos esfuerzos realizados para lograr que sea aprobada, no existió la voluntad política para hacerlo. Existe un reconocimiento generalizado de que la realización plena de los derechos humanos no es posible sin el goce de los derechos ambientales, como el derecho a un medio saludable y libre de contaminación, al aire limpio, al agua segura, a alimentos suficientes y sanos, a disfrutar de la naturaleza. Entre estos derechos también son importantes el acceso a la información ambiental, el acceso a la participación en la toma de decisiones que afectan a nuestro medio y a la justicia ambiental, porque, por ejemplo, algunas poblaciones sobrellevan la carga más pesada de la contaminación con residuos tóxicos y peligrosos.
4. Establecer una Corte Internacional para el Medio Ambiente
Esta Corte tendría la función de hacer cumplir los derechos arriba mencionados, así como las convenciones ambientales que no se cumplen, y resolver los litigios y conflictos ambientales que se están incrementando en todas partes del mundo. A medida que los recursos disminuyen, las tierras se erosionan, los bosques se talan, el agua se contamina y los peces del mar se terminan, los conflictos van a ir aumentando, por eso es importante una instancia que pueda contribuir a la resolución pacífica de estos conflictos.
Además, hay que tener en cuenta que los impactos del calentamiento global, generarán más conflictos por tierras, por agua y por los recursos naturales que se hagan más escazos. De la misma manera, las demandas consumistas de más producción, como minerales, petróleo que se encuentran en lugares, antes no intervenidos, como las tierras de los pueblos indígenas, generarán más violaciones de los derechos humanos.
Por otra parte, en muchos países en desarrollo no existe acceso a la justicia ambiental porque los gobiernos priorizan el crecimiento económico y continúan promoviendo formas de desarrollo muy destructivas, en detrimento de las poblaciones más pobres y vulnerables.
Por estos motivos, es muy necesario el establecimiento de una Corte Internacional que permita que cualquier ciudadano del mundo interponer recursos para lograr justicia ambiental y hacer respetar sus derechos. Cada día comprobamos que se cometen delitos ambientales, sin embargo, como éstos no se sancionan, no se producen cambios.
5. Crear una Defensoría de los Seres Vivientes
Al igual que los seres humanos, las otras especies que existen en el planeta tienen derecho a sobrevivir y perdurar. Sin embargo, estamos causando la ola de extinción más rápida que se haya registrado en la historia natural del planeta. Por eso es indispensable desarrollar acciones más efectivas para evitar su extinción.
Una defensoría de las otras especies, permitiría que cualquier ciudadano del mundo pueda abogar por ellas y defenderlas, en particular, a las especies que se encuentran en peligro de extinción. Cabe recordar que todas las especies existentes coevolucionaron con nosotros y que nuestra sobrevivencia depende de ellas.
Hasta ahora, las negociaciones Río+20 se han centrado en la economía verde, lo que ha generado grandes polémicas y desacuerdos entre los países del Norte y los del Sur. Estas discusiones pueden llevar a que los resultados de esta nueva Cumbre sean intrascendentes.
En cambio las medidas que promovemos pueden contribuir grandemente a sentar las bases para una verdadera gobernanza ambiental global que es lo que realmente necesitamos, y hacer que Rio +20 se convierta en un nuevo hito como lo fue la Cumbre de 1992.
Los gobiernos del mundo debieran comprender que necesitamos ponernos de acuerdo ahora, ya que una buena parte de la población mundial no podrá soportar 10 años más de calentamiento del planeta y de continua degradación ambiental.
[1] Borrador de Declaración de Principios sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente.
Report on human rights and the environment by the Special Rapporteur, Ms. Fatima Zohra Ksentini: Final report: UN Doc. E/CN.4/Sub.2/1994/9 ( 6 July 1994 ) + Corr.1 ( 13 September 1994 ). (Includes Draft Declaration of Principles on Human Rights and the Environment).






